Noticia viralización
08
Mar
2022

La viralización de la información tras la pandemia

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Asistimos a un nuevo episodio del falso debate en la contraposición entre viejos y nuevos medios de comunicación propiciada por la millonaria comunidad de jovencísimos usuarios que algunos streamer de la web emocional han captado en poco tiempo y que, dada su perfil social y el contenido entre esports y videogame usado, serían homo ludens migrantes de las viejas emisiones del broadcasting tradicional, hace tiempo en lenta decadencia y transformación hacia los nuevos sistemas del webcasting.

Extracto del Artículo de la Revista digital “TELOS” (Fundación Telefónica-España) donde  se comenta que la mercantilización de la información genera la sobreinformación, por lo que ya resulta imposible distinguir la frontera entre realidad y propaganda, hechos factuales y manipulación de la realidad.

Como cuenta muy bien Irene Vallejo en El Infinito en un junco, papiro y pergamino convivieron y compitieron durante muchos años hasta que acabó ganando la partida el pergamino, más fácil de obtener y más duradero. Es probable que ahora ocurra algo parecido pues la historia tiende a facilitar las cosas. De momento, unos y otros medios convergen e interactúan hacia una transversalidad donde cada vez tienen menos peso los sistemas tecnológicos y más la naturaleza homogénea de sus contenidos audiovisuales. El medio, la tecnología, cada vez va siendo menos decisiva en el mensaje, o en el contenido, que es cada vez más homologado y por eso es lo que siempre permanece.

Por eso la transformación más significativa culturalmente es la consecuencia de esta deriva de la hipercomunicación y la interactividad que supone la hibridación de los contenidos, de su clasificación en géneros y formatos, cuyos límites se han derrumbado y cuya secuela nos ha conducido a la confusión entre lo que antes se consideraban mundos alternativos: realidad-ficción, información-opinión, y lo más preocupante, el desorden entre verdad y mentira, constituido ya en el mayor desafío cultural que vive nuestro presente.

Walter Lippmann, uno de los primeros padres de las teorías de la opinión pública y el periodismo, afirmaba desde la necesidad del conocimiento experto, que el problema básico de la democracia era la exactitud de las noticias.

Las cámaras vigilan nuestras creencias y opiniones. Las pantallas nos espían y los algoritmos nos predisponen al hiperconsumo y a la persuasión de las ideas. Hoy la polarización ambiental es política y cultural, y ha convertido el discurso de los medios en cultura subjetiva. Desde el enfrentamiento contemplamos la mayor regresión cultural en términos individuales y colectivos y el descrédito de las instituciones democráticas.

De tal modo que este auge de la intoxicación y manipulación interesada de la realidad a través de intereses políticos o económicos sigue precisando hoy de unos medios de comunicación serviles, partidistas o subjetivos que, en lugar de sostener a unos profesionales fiscalizadores de la gestión pública y privada, lo haga con los que sobreviven en la precariedad o entregados al sostén del sistema político y económico de turno. Todo muy alejado de aquella función de cuarto poder, que se definió en el siglo XIX, para ejercer la crítica del resto de poderes, en ese equilibrio de fuerzas de un saludable funcionamiento del sistema democrático, hoy en cuestión.

Algunas conclusiones

  • La mercantilización de la información genera la sobreinformación y ya resulta imposible distinguir la frontera entre realidad y propaganda, hechos factuales y manipulación de la realidad.
  • La veracidad de los hechos solo puede estar garantizada por la imparcialidad, la integridad y la independencia, todos ellos atributos del periodista.

Fuente: Mario García de Castro, Revista digital “TELOS” (Fundación Telefónica-España)

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